Ciclo de las necesidade

El organismo está en continuo contacto e intercambio con el ambiente, de tal manera que el ambiente y el organismo se influyen mutuamente.

Para la Gestalt una buena resolución de necesidades es cuando la persona contacta con la necesidad y es capaz de satisfacerla utilizando sus propios recursos y los del ambiente. Por el contrario, cuando interrumpe este proceso, la persona queda en una situación de bloqueo dejando situaciones o necesidades sin cerrar que le limitan y hacen que gaste su energía manteniendo el bloqueo, apareciendo a veces en este punto las conductas neuróticas. De esta manera se produce un desequilibrio o desajuste físico y/o emocional.

Podemos diferencias dos tipos de necesidades:

Necesidades fisiológicas: Favorecen el funcionamiento del organismo introduciendo o expulsando elementos.

Necesidades psicológicas: Destinadas a mantener el equilibrio de la persona en el plano afectivo y emocional (afecto, contacto, amistad, apoyo, etc.)

En este punto vamos diferenciar necesidad de deseo, siendo este último aquello que aún produciendo una tensión o excitación, el organismo se mantiene en equilibrio sin tener que satisfacerlo puesto que no peligra nuestra existencia. Aunque si hay que tener en cuenta que debajo de un deseo siempre encontramos una necesidad (p.e. detrás del deseo de tomar una coca-cola, podría estar la necesidad de hidratación). Por ello es importante que cuando tenemos un deseo busquemos cuál es la necesidad real que se encuentra  debajo para satisfacerla adecuadamente. Los deseos son múltiples, cambiantes y continuamente influidos por fuerzas sociales, sin embargo las necesidades son estables y limitadas en número

Algunas necesidades se consideran vitales porque sin ellas no sería posible vivir, como por ejemplo comer, beber, respirar. Otras necesidades, aunque no son vitales, son muy importantes para nuestra vida psíquica; como puede ser la necesidad de amor, de autoafirmación, seguridad, utilidad, etc. Si me siento inseguro, siento angustia e inestabilidad, o si no siento afecto y amor, me puedo sentir rechazado y abandonado. Para encontrarnos bien con nosotros mismos y con el resto del mundo es necesario que demos satisfacción a aquellas necesidades más vitales e importantes para nosotros. Para entender mejor como se satisfacen estas necesidades vamos a ver las “Fases del ciclo Gestáltico”

FASES DEL CICLO GESTÁLTICO

  1. LA SENSACIÓN: El ciclo comienza con la sensación difusa de que algo ocurre y que nos hace sentir algo concreto (nerviosismo, frío, temblor, etc.). Se supone que partimos de una situación de reposo o punto cero. Un necesidad, una sensación prioritaria que llama nuestra atención más que otras. La sensación difusa a veces no es fácil de detectar y sobre todo de poner nombre, puesto que no estamos acostumbrados a pararnos, contactar y poner nombre a lo que percibimos de nosotros mismos, sensaciones corporales, olores, incomodidad, temblor, emociones…etc. Esta sensación tiene la función de señalarnos que algo nos está ocurriendo (síntoma) y que el cuerpo necesita algo.

En esta fase ponemos la atención, por ejemplo, si estoy tranquilamente sentada y tengo una sensación de frío en la piel, es decir, mi vello se eriza y tengo en la piel la reacción de carne de gallina, esto sería la “sensación”  a la que posteriormente podría dar diferentes significados.

  1. LA TOMA DE CONCIENCIA/ DARSE CUENTA/SIMBOLIZACIÓN ¿Qué es lo que pasa? ¿Tengo frío? ¿Tendré fiebre? ¿Tengo miedo?. Del significado que voy a dar a la sensación va a depender, posteriormente, la acción que voy a realizar para volver a llevar a mi organismo a un estado de equilibrio. En esta fase del ciclo, una vez contactados con las sensaciones y sentimientos, pasamos a un plano más consciente donde le podemos poner nombre a esos sentimientos, sensaciones y así darnos cuenta de lo que nos pasa en ese momento, de lo que esa señal nos quiere decir. Debido a que ponemos conciencia a las sensaciones (comprendemos, conocemos, etc.) podemos nombrar, descubrir y constatar lo que está pasando.
  2. MOVILIZACIÓN DE ENERGÍA, EXCITACIÓN O ENERGETIZACIÓN. Habiendo conectado correctamente con la sensación, le sigue naturalmente que me movilice y que empiece a identificar en mi entorno los resortes sobre los que puedo actuar y que van a servir para reestrablecer el estado de equilibrio al que aspiro. Me fijo en las distintas ventanas que están abiertas, verifico en mi imaginación la temperatura del termostato. Me preparo para actuar. La energetización es una preparación para entrar en la acción. Según vamos tomando conciencia se produce una liberación y movilización de energía dentro de nosotros, que va a permitirnos buscar, en principio con la imaginación, qué es lo que podemos hacer para llegar a una solución.
  3. ACCIÓN. Después de comprobar que el termostato está seleccionado muy bajo, me levanto y me desplazo hacia el control del termostato. Todavía no he contactado con el objetivo ambiental que me va a permitir restaurar el equilibrio. Una vez elegida la forma de resolver nuestra necesidad, la actuamos o la ponemos en marcha. Esta fase es fundamental para poder obtener lo que necesitamos y nace de la energetización.
  4. CONTACTO. Ahora he encontrado el control termostático, lo pongo a la temperatura que quiero y en el                    momento que hago ese gesto, una cierta descarga energética se desprende. El contacto es el encuentro entre la  persona y “el objeto” que necesita para satisfacer su necesidad.
  5. REALIZACIÓN Después de haber contactado, palpado, tocado, etc. el proceso está terminado; se trata de experimentar el contacto: degustar lo ingerido, disfrutar el paseo, la lectura, llegar a la resolución de algo. No es lo mismo tragar sin degustar que saborear la comida. Si tragamos al poco tiempo deseamos volver a comer porque tenemos sensación de vacío. Pasamos a veces por la vida sin disfrutar y contactar con lo que hacemos.
  6. RETIRADA. Al haber actuado en donde he podido actuar, no me queda más que esperar y confiar en que el sistema de calefacción reaccione con rapidez para satisfacerme. Poco a poco, la temperatura aumenta, mi satisfacción también. Las sensaciones que tenía desaparecen. Mi atención se desinteresa de esta acción y de este contacto. Vuelvo a estar disponible para otra cosa. El ciclo se ha completado. Una vez cubierta la necesidad, nos encontramos plenos y satisfechos pudiendo retirarnos a descansar, sintiéndonos bien por haber resuelto lo que nos ocupaba. Al mismo tiempo que nos retiramos vamos dejando espacio a otras necesidades que puedan surgir, comenzando así, otra vez, el ciclo con la nueva sensación. En condiciones saludables la persona fluye junto con el surgimiento de sus necesidades abriendo y cerrando el ciclo, en función de las mismas. Cuando una necesidad pasa a un primer plano y se hace figura, la persona necesita pasar por cada una de las fases del ciclo para poder satisfacerla e integrarla dentro de si misma de manera saludable, dejando así paso a otras necesidades.

La finalización de una experiencia como la que hemos elegido como ejemplo no plantea demasiados problemas, pero para la mayor parte de nosotros, son las sensaciones más complejas, como ese vago malestar experimentado con ocasión de un reencuentro, el retraso que ponemos en hacer una llamada, el deseo de decir algo y una especie de miedo difuso a hacerlo, las que nos plantean más problemas. Otro ejemplo sería. Sensación: siento cada vez menos ganas de hacer mi trabajo. Dejo sin cesar mis proyectos para más tarde. Hace tiempo que no tengo motivaciones concretas en mi trabajo. Mis compañeros me aburren. Darse cuenta-simbolización: ¿Qué me pasa? ¿Estaré estresado? ¿Depresivo? ¿Tengo alguna fricción con algún compañero o con algún jefe que merma mi entusiasmo? ¿Será que me siento ansioso frente a la obligación de hacer esta tarea? En el fondo, este trabajo me aburre. Me ha parecido satisfactorio mientras tenía algo que aprender de él, pero después de algún tiempo, ya no me resulta estimulante. Movilización de la energía: me siento algo triste al constatar esto. Al mismo tiempo, siento que me vuelve la energía, nada mejor que haberme dado cuenta de lo que pasa. La idea de hacer un trabajo estimulante, de plantearme un nuevo desafío me anima. Además, si comparo lo que vivo con lo que deseo, mantenerme así se vuelve intolerable. Es hora de actuar. La acción: me doy cuenta de mis intereses profesionales, hablo de ellos con personas de confianza. Hago un análisis serio de mis competencias. Me oriento hacia dos o tres posibilidades. Establezco relaciones. Me citan a una entrevista de selección. La hago y tengo éxito en mi presentación. Este nuevo trabajo me interesa con toda seguridad… El contacto: recibo una llamada del jefe del despacho ¡me despiden! A buenas horas… La retirada: entro en mi nueva oficina. El aburrimiento profesional que había desencadenado esta experiencia ha desaparecido. Empieza otro ciclo. Experimento de nuevo las sensaciones que provienen de un entorno desconocido y de un reto a superar.