Creciendo en recursos: la herramienta “El color de mi ansiedad”

Tanto en el campo laboral como en nuestra vida personal, entre más herramientas conozcamos e implementemos, mayor capacidad tendremos de afrontar los contratiempos o dificultades ante los cuales nos enfrentemos. En este sentido, en este artículo queremos hablar de una técnica en específico que hemos desarrollado y ha resultado efectiva a la hora de abordar la ansiedad, denominada “El color de mi ansiedad”.

En primer lugar, resulta fundamental que comprendas que la ansiedad en principio es “funcional”; esto significa que tiene una función, una razón de ser, y existe y está presente en todas las personas. Cuando es adaptativa o funcional, la ansiedad es un mecanismo de defensa que activa el sistema nervioso (y por ende el organismo en general) y nos prepara para reaccionar frente a una eventualidad, una potencial amenaza o peligro. Esto quiere decir que tu cerebro hace uso de la ansiedad para protegerte, ese es su propósito real, solo que es posible que en diferentes momentos a lo largo de tu vida, tu mente haya desarrollado ciertas lógicas frente a ciertos estímulos que no resultan favorables, y por ende, reaccionas de manera desmedida o poco adecuada frente a estos.

Así, la ansiedad pasa a ser disfuncional o desadaptativa ya sea cuando persiste en el tiempo, o cuando aumenta con demasiada frecuencia, dado que esto nos mantiene en un estado de alerta constante, implicando sensación de cansancio frecuente, dificultad para concentrarnos o pensar con claridad, irritabilidad, llanto, sudoración, anticipación constante e incontrolable de eventos futuros, sensación en ocasiones puntuales de presión en el pecho y respiración agitada, e incluso en los casos más intensos, da como resultado el “apagón” del sistema nervioso, el cual recurre a “desconectarnos” como última medida ante el malestar desbordante, en otras palabras, pérdida del conocimiento. Esto ocurre con relativa poca frecuencia, pero demuestra lo intensa que puede llegar a ser la ansiedad cuando no se cuenta con los recursos para gestionarla adecuadamente.

Si bien estos son algunos de los síntomas generales que más se registran, es importante reconocer en ti mismo cuáles son las señales tanto a nivel físico como mental que se presentan cuando la ansiedad está en aumento. Esto puede darse más fácilmente con apoyo externo, dentro de un proceso terapéutico.

Comprendiendo a rasgos generales su función, resulta más sencillo abordar y gestionar la ansiedad si establecemos una manera clara de medirla, y es aquí donde viene la siguiente pregunta: ¿si pudieras asignarle un color a tu ansiedad, cuál sería? Evita usar el color negro ya que simbólicamente lleva una carga que puede influir sobre el ejercicio. Una vez decides el color que quieres ponerle, te imaginas una escala en degrade que va desde blanco, hasta el color que has escogido, aumentando en intensidad.

Es importante que a partir de ahora, puedas “medir” tu ansiedad mediante esta escala, de la siguiente manera:

Si te encuentras en una situación donde tu ansiedad va en aumento, sé consciente de ello, y ubícate en tu escala en función de la intensidad de la misma. Este ejercicio te va a ayudar de diferentes maneras: podrás identificar “patrones”; cuáles son los momentos/circunstancias/personas que más te llevan a un “amarillo” o “naranja” o “verde” muy intenso. Podrás, con mayor facilidad, identificar tanto las sensaciones físicas como los pensamientos que aparecen en función de tu nivel de ansiedad. A largo plazo, conseguirás incluso identificar las señales que te dicen que tu ansiedad va en aumento, y lograrás prever y gestionar antes de que tu color llegue a un nivel alto de intensidad. También es importante que puedas aplicar el siguiente ejercicio: Si haces uso de la respiración para disminuir la ansiedad, apóyate en la escala para que, con cada exhalación, te imagines como la ansiedad va disminuyendo y el color de la misma va siendo cada vez menos intenso. Conecta la respiración con tu escala, te va a servir de apoyo.

Procura hacer uso del color de tu ansiedad no solo para identificar la intensidad alta, sino también para saber bajo qué condiciones te sientes tranquilo, qué momentos o circunstancias te traen paz y te permiten estar en un nivel muy bajo/claro de tu escala. Además, recuerda que bajo una buena gestión la ansiedad es una aliada, permítete conocerte y desarrollar una relación sana y positiva con ella.