Actualmente damos la posibilidad de realizar nuestras terapias de forma Online

Un enfoque distinto y único

Acudir a terapia es un acto de valentía

Centro Psicologico SMC

El Centro

Incorporamos una metodología integral para poder abordar la salud de cada persona de una forma holística.

Servicios

Programas adaptados a la situación psicosocial de la persona. Ofrecemos un servicio de terapia de bajo coste, bajo disponibilidad. Realizamos colaboraciones con centros para fomentar las actividades de autocuidado.

Tratamiento

Patologías somáticas, intervención en enfermedades, preparación pruebas diagnósticas, estrés crónico, alteración emocional, dependencias y adicciones, terapia de pareja y familia, programa de empresas.

Terapia Online

Ofrezco tratamiento a través de medios online para poder ayudarte en cualquier momento.

9025

Horas de terapia

310

Intervenciones

290

Casos de éxito

283

Ponencias y clases

Para obtener más ayuda

Disfruta de nuestro blog

Primera Cita Gratuita

Centro Psicologico SMC

«Nunca había acudido a un centro de psicología. Al principio vas con miedo, con mucho miedo por puro desconocimiento pensado: esto no para mí. Tenía razón esto no es para mí, debería de ser para todo el mundo. Gracias a todo el equipo.»

A.F.

«Un nuevo concepto de clínica totalmente integral que nos hace sentir como en casa. Nuestro hijo ha empezado a evolucionar desde la tranquilidad de un entorno totalmente evolvente. Gracias a Sofía por hacer de tu trabajo de vida.»

L.A.

«Había acudido a muchos centros de Psicología por una enfermedad y Sofía y su equipo no solo me han enseñado a comprender la situación, si no ha diseñado un programa de mejora de vida transversal que trabaja la parte psicológica y física. He vuelto a nacer.»

E.H.

Colaboraciones de prestigio y sellos de calidad

Calidad Garantizada

Centro Psicológico SMC es un Centro Autorizado por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid con Nº CS15242.

El centro dispone de distiguidos sellos de calidad como por ejemplo Psico.org y colabora con entidades de prestigio como CronoShare Profesional y FOM, la Fundación José Ortega y Gasset – Gregorio Marañón.

Centro Psicológico Salud Mente Cuerpo dispone de profesinales de prestigio que colaboran con algunas de las entidades más importantes del mundo como la Universidad de Minesota.

Blog

El DSM-5 y sus limitaciones

El DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales) consiste en una guía para el diagnóstico de trastornos mentales para gran parte de los profesionales sanitarios.

En la actualidad acuden a consulta personas que están sufriendo malestar a raíz de situaciones difíciles en su vida que les desbordan, algo que anteriormente no era tan común pues solían recibir mayor apoyo psicológico las personas con cuadros más «graves» de ansiedad, depresión, esquizofrenia… En el DSM-5 existe un apartado denominado «Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica» en el cual están incluidos los problemas relacionales, incluyendo el maltrato, abuso y negligencia en la infancia, problemas educativos y laborales…

El hecho de que exista una mayor demanda de apoyo psicológico en relación a estas temáticas nos da información de cómo van cambiando las necesidades sociales y también de cómo parece existir una tendencia a asignar a todos los problemas un nombre clínico. Es llamativo que en la primera edición del DSM se recojan 106 trastornos y que en la actual la cifra haya subido a 216 durante un periodo de 60 años. Esta tendencia a «etiquetar» parece estar fomentada por la industria farmacéutica.

Con respecto a las limitaciones del DSM, este manual se enmarca en el modelo médico categorial de enfermedad, por lo que no representa la realidad ya que hay grupos de síntomas que están presentes en muchas categorías diagnósticas, y hay pacientes con un mismo diagnóstico, pero con una sintomatología muy diferente, por ello, el hecho de que se establezca un diagnóstico, no clarifica el tratamiento a aplicar con el paciente.

Además, en el DSM se realiza una descripción detallada de la problemática que presenta el paciente. Sin embargo, no se va más allá de la etiqueta, no se informa de los posibles orígenes de los síntomas que está presentando el paciente, no se tiene en cuenta que el sufrimiento humano es multicausal, y se asocia a factores biológico, contextuales y psicológicos que son únicos a cada individuo, pues cada persona es un mundo, y ese mundo nos lo tiene que enseñar el paciente.

Por otro lado, independientemente de la existencia de estas limitaciones presentes en el DSM-5, que no dejan espacio a otras clínicas psicológicas, humanistas, subjetivas y contextuales, sería interesante parar a preguntarse… ¿Puede un manual abarcar tantas exigencias que son tan necesarias en la práctica clínica? ¿Es posible que en parte el exigir tanto a un documento viene de una necesidad de control que no podemos tener y con la que tiene que convivir todo terapeuta? ¿Cómo afecta la perspectiva que presenta este manual a los diferentes modelos terapéuticos?

 

Echeburúa, E., Salaberría, K., & Cruz-Sáez, M. (2014). Aportaciones y limitaciones del DSM-5 desde la Psicología Clínica. Terapia psicológica, 32(1), 65-74. http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48082014000100007.

Las personas según el DSM: Máquinas que lloran

La influencia de la psiquiatría americana sobre la salud mental es un hecho indiscutible. En concreto, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) sigue marcando hoy en día, a través del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), el proceso de diagnóstico de los trastornos mentales. Así, encontramos que el sufrimiento y los problemas mentales de las personas son reducidos a una causa biológica, dejando fuera del diálogo el contexto en el que viven, dando soluciones parciales que no solo ponen un parche al problema, pero no terminan de arreglarlo.

En el presente artículo vamos a hacer un pequeño repaso por la historia de la APA para comprender cómo la visión biologicista ha acabado imponiéndose, impidiendo que otras visiones complementarias participen en el estudio y cuidado de la salud mental.

Desde el siglo XX, en el que la importancia de la psiquiatría americana creció enormemente, esta ha estado formada por tres aspectos fundamentales. El aspecto biológico, el social y el psicoanalítico.

Durante todo este tiempo, estos tres ejes han estado disputándose la supremacía dentro de la APA, para poder así imponer su visión del asunto. A mediados del siglo XX en el que se lanzaron las dos primeras ediciones del DSM, el pilar psicoanalítico era el que indicaba cómo debía atenderse un problema psicológico. Su visión, por la que el propio desarrollo de las personas en sociedad generaba que fueran neuróticas en algún grado, permitía que el pilar social no fuera olvidado, ya que nuestros conflictos y experiencias traumáticas tenían una historia de aprendizaje social. Pero al trabajar desde el concepto del inconsciente, algo intangible para la medicina, era difícil poder concretar exactamente qué tipo de problema sufría una persona.

De esta manera, los diagnósticos acababan siendo en muchas ocasiones arbitrarios y prejuiciosos. Durante los años setenta, diversos movimientos activistas se quejaron de estas fallas en el funcionamiento, demandando un diagnóstico más claro como el que se llevaba a cabo en el resto de la medicina.

En 1980, el diagnóstico cambió, imponiéndose un modelo biomédico. Así, de una masa de anormalidad mental, se pudieron diferenciar y separar distintos trastornos a través de la categorización de los síntomas de la persona. Y aunque facilitó la clasificación de problemas, estos seguían teniendo una causa misteriosa y desconocida, pues el diagnóstico se realizaba a partir de los síntomas, que en sí también eran la consecuencia del problema y no su causa.

La implicación de la tercera edición del DSM era que, partiendo de la biomedicina, se concluyó que todo trastorno debía tener una causa biológica, y por lo tanto tratable médica y farmacológicamente. El estudio científico orientado desde este modelo descubrió mecanismos que contribuyen al mantenimiento de enfermedades, pero a pesar de los esfuerzos, no apareció conocimiento concluyente de la biología como causa principal de los trastornos (tan solo un 3% de las categorías del DSM tienen una causa biológica conocida). Aun así, el pilar biológico que gobernaba seguía negando que otras causas externas pudieran provocar cualquier tipo de problema, pues no había evidencia de una relación directa entre circunstancia social y trastorno mental.

Las personas quedan así reducidas a máquinas cuyos defectos en sus mecanismos internos les generaban malestar, los cuales, como se hace con cualquier aparato, podían ser arreglados a partir de una intervención directa sobre su cuerpo.

Dicha visión impuesta por la APA se ha mantenido hasta nuestros días, en los que el Instituto Nacional de Salud Mental estadounidense ha decidido dejar de utilizar su manual para la clasificación de trastornos mentales, probando con modelos menos reduccionistas que ofrecieran mejores soluciones.

Así, el componente social y humano vuelve a abrirse camino en esta área de la medicina. Aunque a paso lento, las personas ya no son solo cerebros que responden a diferentes moléculas e impulsos eléctricos, sino que las características de su contexto y la construcción de su ser son también agentes activos de la causa de sus males.

Ahora debemos ver cómo evoluciona esta nueva conceptualización en el futuro, ¿volverán las personas a ser máquinas biológicas con fallos, o un significado más amplio de las personas se abrirá camino en el diagnóstico y solución de problemas de la salud mental?

Referencia: Decoteau, C. L. y Sweet, P. L. (2016). Psychiatry’s little other: DSM-5 and debates over psychiatric science. Social Theory & Health, 14(4), 414–435doi:10.1057/s41285-016-0013-2

Preguntas de reflexión:

¿Únicamente influyen en nuestra vida nuestra genética y las sustancias químicas que se procesan en el cerebro?

¿Cómo problemas sociales pueden explicar el desarrollo de problemáticas individuales?

Ventajas y desventajas al etiquetar ciertas enfermedades mentales

En nuestro día a día, hacemos uso de las etiquetas de una forma casi abusiva, ya que estas nos proporcionan cierto orden dentro de un mundo que se rige por el caos. Por eso, el etiquetar las cosas nos da seguridad al permitirnos percibir cierto control en el caos en el que vivimos. No sólo eso, el utilizar etiquetas puede servirnos como ventaja a la hora de vernos formar parte de un grupo. Por ejemplo, en el caso de un individuo con un trastorno límite de personalidad, puede resultar un alivio recibir un diagnóstico, debido a que la persona puede llegar a darse cuenta de que no es la única con estos problemas y comprender mejor por qué le pasa lo que le pasa.  A su vez, esto puede ser de ayuda para los profesionales y en general las personas que traten con este individuo y tengan cierto conocimiento de lo que supone esta etiqueta, ya que pueden servir de guía para hacer el menor daño posible a este individo.

Sin embargo, estas etiquetas también pueden tener sus desventajas, en especial cuando se pasa a definir al individuo por la etiqueta que se le ha puesto, o las que la subyacen. En el caso de las enfermedades mentales esto puede pasar con mayor frecuencia de la que se podría pensar, ya que el hecho de presentar una enfermedad mental viene acompañado de una gran cantidad de etiquetas más cómo “loco”, “no es normal”, etc. Además, en ciertas enfermedades mentales algunas de las etiquetas pasan a formar parte de los mitos existentes que hay sobre esas enfermedades, cómo sería el caso de las personas que sufren de esquizofrenia o trastorno disociativo de la personalidad de los que se habla como personas “peligrosas”. Esto no sólo puede afectar a la forma que tenemos nosotros, posteriormente, de acercarnos a estas personas a las que les hemos puesto X etiqueta, en ocasiones incluso con respecto a decisiones en el ámbito laboral, sino que también les afecta a ellos, haciendo que su autoestima baje, incrementando su frustración y cambiando su autoconcepto, pudiendo llegar a cambiar su personalidad en base a la etiqueta con la que se le define.

En definitiva, el uso de las etiquetas pueden resultarnos bastante beneficiosas porque pueden darnos una sensación de control y orden que de otra forma nos sería difícil conseguir. Pero a su vez, el uso de estas etiquetas pueden conllevar ciertas desventajas, en especial para los individuos a los que va dirigida esa etiqueta. Por lo tanto, es aconsejable tener cuidado con cómo y qué etiquetamos.

 

  • Maite Sofía Arboledas Cabeza –

 

 

¿Qué ventajas y desventajas crees tú que han tenido algunas etiquetas en tu vida?

¿Consideras que el peso que tienen las ventajas al etiquetar enfermedades mentales es mayor que el de las desventajas?

¿Qué opinas de las etiquetas?

 

Cabezuelo, A. (2019). El peligro de las etiquetas. La mente es maravillosa. https://lamenteesmaravillosa.com/el-peligro-de-las-etiquetas/

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Call Now Button
Abrir chat