Quizá estás pasando por…
- Sientes ansiedad o agotamiento constante.
- Te cuesta poner límites sin sentir culpa.
- Tu relación contigo o con otros se está haciendo difícil.
- Te sientes perdidx o desconectadx.
- Llevas demasiado tiempo sosteniendo solx.
- Hay experiencias o heridas que siguen pesando.
- Tu autoestima depende demasiado de cómo te ven los demás.
- Sientes que sobrevives más de lo que vives.
No hace falta “estar muy mal” para pedir ayuda.







